El colibrí tiene un significado muy poderoso. Antiguamente en los Andes de América del Sur el colibrí significaba la resurrección de las almas. Se creía que cuando un alma perecía, podía tomar la forma de un colibrí para despedirse de sus seres amados, para dar un mensaje de que todo estaba bien y había trascendido a otros planos espirituales.
Era un mensaje de esperanza, un mensaje positivo para que los que permanecieran en el mundo terrenal, una señal del universo para seguir adelante hasta el momento de reunirse en diversos planos astrales. La leyenda dice que el colibrí en las noches deja al alma de otros seres entrar en ellos y aparecer al dia siguiente cerca de la persona a la cual desean regalar este hermoso mensaje. Portadores de amor y esperanza el colibrí es capaz de alegrar el corazón y brindar un momento de alegría a aquellos que lo ven aparecer por un momento.
Se cree que el colibrí tiene la habilidad de percibir la tristeza o depresión, y puede aparecer pues tiene la habilidad de abrir el corazón de aquellos que lo necesitan en unos momentos como un mensaje de esperanza que toca a tu puerta.
La leyenda del colibrí es una hermosa reflexión de la muerte y el corazón. Esta ave ha sido muy apreciada desde los mayas y otras culturas, quienes lo consideraban el mensajero de los dioses por su agilidad para volar.
Su corazón alcanza hasta 1,200 latidos por minuto y sus alas se baten hasta 90 veces por segundo. Además es el único pájaro que puede volar hacia atrás y solo él se suspende en el aire.
Nuestros antepasados relacionaban al colibrí con el equilibrio en la naturaleza, gracias a su largo pico que le permite beber el néctar de flores inaccesibles para muchas otras aves.
Sin su polinización muchas especies de plantas y animales desaparecerían, y a la humanidad le faltaría alimento.